La necesidad de ser elegida
menos de quien realmente importa
Sucede que a veces decimos:
Ojalá…
Tal vez soy yo lo que él necesita, tal vez se de cuenta, me mire y nos enamoremos.
Tal vez me deje acercarme y le pueda salvar la vida. Tal vez él me salve la vida.
Somos dos, pero tal vez me elija a mí.
Le gusta estar con muchas pero tal vez vea que yo soy especial, y cambie.
¿Será que no soy lo suficientemente buena para que alguien me ame?
Pero…
¿Qué es ser buena? Lo pregunto porque las creencias nos arrastran. Esta necesidad de ser elegida pudre por dentro, y me atrevo a decir que la mayoría pasamos por ahí.
Ya estamos a noviembre… el tiempo corre y ¿sabes? Me resisto a caminar por esos rumbos. La condescendencia no es lo mío.
Hace tiempo sí, no lo voy a negar. Es solo que cuando decides columpiarte en la valentía de ser quien realmente eres, ya no hay vuelta atrás. Conoces la verdadera alegría de existir, de hacer y ser quien viniste a ser, y no hay sabor más placentero que ese.
Estoy en un momento en el que me permití probar una rutina diferente. Sí, la estoy afinando, porque aún hay cosas que necesito que estén y no están… y estoy feliz con eso. Mi vida es un continuo cambio y me encanta. Experimento, pruebo, camino, regreso a mi continuamente, me construyo… y nunca más he dudado en dónde estoy yo.
Cuando tenía 6 años, yo y mi familia cambiamos de residencia a otro estado.
Por mucho tiempo no sentí pertenecer a ese nuevo lugar, pero tampoco me sentía del otro porque ya no lo conocía.
Hasta que un día entendí que HOGAR es donde yo esté.
Hogar es donde decida construir.
A esa construcción se han sumado personas muy queridas y el amor de mi vida.
Mi HOGAR no depende de ellos(as), es solo que la vida tiene una luz especial cuando todos ellos están.
Ya no tengo la necesidad de ser elegida porque me elijo a mí misma cada día.
Cuéntame, ¿cuál es tu definición de hogar?
Gracias por estar aquí.
Con cariño, Ces.



